Un fuerte “¡kikiriki!” despertó a la niña. Ese gallo debía estar muy enfadado, pensó. Abrió los ojos perezosa, pero no vio nada. Se asustó mucho, no recordaba dónde estaba. Entonces volvió a escuchar el gallo gruñón y a continuación un búho ululó: “¡uh uh! ¡uh uh!” Le pareció que el búho mandaba callar al gallo. …



