Con la maleta todavía llena de mi largo verano en Sevilla, con los ojos aún convalecientes, emprendí viaje a Marsella y la Provenza francesa. El primer día, 13 horas sin descanso entre el viaje, que comenzó a las 5 de la mañana, la instalación en un alojamiento del viejo puerto, la visita guiada a pie …