Cuando aterrizamos en el desierto de Algeria había luna llena. Espectacular, pero la luz de la inmensa esfera ocultaba la grandeza del cielo estrellado del que tanto oí hablar. Uno de los últimos días, ya con la luna algo menguada, vimos varias estrellas fugaces y de pronto alguien dijo: “mirad, otra!". Pero esa no era …