El tabú de la depresión

Estos últimos años he leído una montaña (sin exagerar) de libros de autoayuda, de psicología, psiquiatría, de espiritualidad…. y hasta de nutrición; Gasté mucho dinero y tiempo en asistir a un montón de talleres, terapias…algunas muy, muy RARAS. Espero que esta inversión le aproveche a alguien más…

En este recorrido vi a muchísima gente con depresión pero muy pocos que lo reconozcan abiertamente. Yo era una de ellas. Me costó dos años aceptar que de nuevo la padecía. Por qué me costaba tanto?

Porque me resistía a rendirme, a pararme.

Por miedo a la palabra, a la enfermedad (ya sé que no tiene sentido).

Me preocupaba lo que pensaban los otros: los cercanos porque sufren, los lejanos porque juzgan.

Porque significaba reconocer que has fracasado, que eres débil, que estás en el batallón de los torpes, de los derrotados.

Temía confirmar mis peores temores: “eres una aburrida, que no sabes disfrutar la vida ni agradecer lo que tienes”.

Porque estás tan ocupada en achicar agua del barco que se va a pique que lo que menos te preocupa es ponerle nombre a la avería.

Porque cuando la reconoces ya no tienes escapatoria, tienes que afrontar la responsabilidad de enmendarte, con lo que eso CUEEEESTA (en todos los sentidos).

Cuando por fin la aceptas y hablas con naturalidad del tema te das cuenta de la cantidad de gente que está atravesando lo mismo o parecido: haciendo encaje de bolillos para seguir adelante, que no se note, en silencio, con culpa, con vergüenza…. Es un añadido más a un sufrimiento enorme, donde el aislamiento y la desesperación son devastadores. Aunque te relaciones te sientes SOLO; aunque te quieran no te llega el afecto; Aunque lo tengas todo no puedes disfrutar de NADA; te sientes incomprendido, perdido, impotente…

Compartir para repartir

Si la carga se reparte, se hace más liviana, obvio. Comunicarte cuando atraviesas una depresión es imprescindible para salir adelante; pedir AYUDA, el primer paso para la recuperación. El aislamiento es…. lo contrario a la vida. Pero no es fácil. Cuando en un clarito de la tormenta encuentras la claridad y el valor para contar lo que te pasa, el dolor se hace más llevadero, la desesperación disminuye y te vas sintiendo de nuevo un poquito más conectado con la raza humana y a la VIDA. A mi sigue costándome bastante estar con la gente: no soporto estar mucho tiempo con poca gente o poco tiempo con mucha.

Para expresar necesitas encontrar oídos sensibles y atentos, testigos CÓMPLICES y cálidos que puedan acoger lo que sientes (lo que se viene llamando la empatía). Sin abusar. Sin regodeos insanos en el victimismo, sin descargar la responsabilidad de nuestro malestar en el OTRO.

Hacer visible lo que sentimos con la depresión facilita el camino para aceptarla, abrazarla, y poder empezar a superarla. Al menos a mí me sirve.

Enfermedad o crisis?

Para mi es mudar la piel y volverme del revés, es cambiar mi forma de estar en el mundo, mi manera de relacionarme, la idea de mi misma y de todo lo que me rodea… Es como reestructurar la propia casa desde los cimientos, pero sin mudarte primero, mientras sigues viviendo allí. Es aterrador el VACÍO y el miedo que se siente, cuando ves los pilares en difícil equilibrio y tu sin agarraderas. Es como un perro negro que te acompaña a todas partes.

Dicen que la depresión es vivir anclado al pasado, la ansiedad al futuro y que la mejor manera de vivir es estando todo lo posible en el PRESENTE. Cuando no puedes seguir adelante, no hay más remedio que remover lo que te esta impidiendo vivir en el aquí y el ahora. Con la ayuda de mi terapeuta, de compañeras de viaje, y de todas las herramientas que encuentro a mi paso, voy buceando despacio en busca de mis propias barreras, que casi siempre tienen el apellido de algún MIEDO. Las batallas que libro con ellos a veces me paralizan, otras me dejan exhausta…pero a medida que los voy encarando se van desvaneciendo, despaaaaaacio, muy despacio.

La depresión es una crisis que lo abarca todo: enferma tu cuerpo y tu mente, pero también es una oportunidad (aunque cuesta verlo) para poder salvarte; salvarte de ti misma, de la manera como has vivido hasta ahora. Es la única forma que quizá tiene la VIDA para obligarte a afrontar  los miedos y soltar la resistencia a vivir de  manera coherente con lo que ERES, desplegando todo el potencial que tienes ahí amedrentado.

Estoy bastante segura (salvo en noches oscuras) de que saldré de esta fortalecida, más humilde, sabia y compasiva: conmigo y con tantas personas que andan jugando al corre que te pillo con la depresión, con la ansiedad….y eluden el dolor como pueden, con autoengaños, con negaciones y con adicciones de todo tipo. Como yo.