¿Te imaginas tener muchísima sed y poner la boca bajo un enorme chorro de agua cristalina? Una suerte poder beber a grandes tragos por fin, hasta hartarte, hasta quedar hastiada del ansiado líquido. Después de tanto esperarlo parece un inmenso consuelo, pero precisamente la enormidad de caudal, la potencia del torrente, impide que puedas realmente …



